Déjese domar por la naturaleza ofreciendo esta tierra a sus plantas acidófilas (que aman los suelos ácidos) como las azaleas, hortensias, rododendros, camelias, arces japoneses... porque tiene otras virtudes: favorece el establecimiento y el crecimiento de las plantas y contribuye a una floración abundante y colorida. Utilizable en agricultura biológica.