Originaria de China, la Myrsine africana es un arbusto de porte denso y ramificado, de crecimiento lento. Mide entre 0,7 y 1,2 m de altura y su follaje se parece al del boj.
Sus ramas angulosas y vellosas, de color rojo, están densamente cubiertas de pequeñas hojas perennes, redondeadas y dentadas, de color verde oscuro brillante y 1 cm de longitud.
En junio aparecen diminutas flores axilares de color amarillo parduzco, que dan lugar a bayas azul pálido de 6 mm en las plantas femeninas.
En maceta, como ejemplar aislado o en macizos, y en jardines costeros, esta planta tolera bien la caliza. Resiste la brisa marina y temperaturas de hasta -10 °C. Por debajo de esa temperatura, no olvides utilizar una manta de protección invernal y acolchar la base.
Al plantarla, utiliza sustrato especial para plantas mediterráneas o una mezcla compuesta por 1/3 de sustrato, 1/3 de tierra de jardín y 1/3 de bolas de arcilla para el drenaje.