Plantas de origen australiano, las Grevillea son bonitos arbustos muy floríferos.
La Grevillea juniperina es un arbusto tupido de porte naturalmente redondeado, con un follaje fino en forma de agujas, semirrígidas.
La floración roja primaveral, en racimos de flores tubulares, se entrelaza con el follaje.
Las Grevillea deben plantarse en un suelo drenante y rico en humus, en un lugar cálido y soleado. Aunque agradecen los riegos abundantes en verano, soportan los suelos pobres y secos. Crecen rápidamente si se encuentran en condiciones favorables.
Esta variedad resiste temperaturas de hasta - 10°C, según las condiciones climáticas. Una humedad elevada del suelo reduce su resistencia al frío. Por ello, se recomienda proteger la planta cubriendo la base con mantillo y utilizando una manta de invierno. En las regiones más frías, es preferible cultivarla en maceta para resguardarla durante el invierno.
Utilícela en un parterre junto con otras plantas mediterráneas o como ejemplar aislado. Tolera el cultivo en maceta, en una terraza.