Phyllostachys nuda destaca por sus cañas de color verde oscuro, cuyos nudos quedan claramente resaltados por una pruina blanca cuando caen las vainas. En el jardín, realce su follaje flexible de color verde oscuro plantándolo en un seto o en un bosquete.
En China, su país de origen, sus cañas duras y elásticas se utilizan para fabricar mangos, pértigas e incluso estructuras ligeras. Un pequeño extra para los gourmets: los brotes jóvenes son comestibles.
Muy resistente, Phyllostachys nuda puede soportar temperaturas de hasta -28 °C. Sin embargo, no tolera bien el exceso de agua; procure que el suelo esté bien drenado. Al llegar el invierno, su bambú necesitará una pequeña poda (entre diciembre y mediados de febrero), que le permitirá rebrotar con más fuerza: corte a ras del suelo los tallos secos y, si es necesario, aclare también cortando los tallos de 4 o 5 años. Después del primer año, deje las hojas muertas al pie de los bambúes; forman un acolchado natural protector.
Riegue abundantemente sus bambúes: una tierra húmeda en profundidad mantendrá las raíces alejadas de la superficie, donde serán menos vulnerables a la sequía. Elija el final del verano y el otoño para plantar su bambú. Al plantarlo en macizos, deje entre 1,80 y 2,20 m entre plantas, y entre 1 y 1,40 m si va a formar un seto. Tenga cuidado con este bambú de crecimiento invasivo; se recomienda delimitar su zona de expansión con una barrera antirrizomas.
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