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La calabaza es sin duda la joya de la corona del huerto en otoño. Pertenece a la gran familia de las Cucurbitáceas. Existen cerca de 800 variedades, de distintos orígenes, pero todos tienen en común su textura y que crecen en plantas trepadoras. Sigue nuestros consejos para asegurar una buena cosecha esta temporada: descubre cómo plantar la calabaza, elige la variedad que más te guste y cultívala con éxito.

Principales variedades de calabaza y características
Fueron los conquistadores quienes, a principios del siglo XVI, trajeron a Europa distintas variedades de calabaza de Sudamérica. Se adaptaron y diversificaron para formar grandes familias:
El género Cucurbita , por ejemplo, se divide en 9 variedades que reúnen vegetales muy diferentes tanto a nivel estético como gustativo. En el centro de nuestra atención hoy, dos especies muy populares pero a menudo sujetas a confusión:
Cucurbita maxima que incluye todo tipo de calabazas, Roja de Étampes, Azul de Hungría o la Marina di Chioggia.
Cucurbita pepo que encontramos la calabaza de este tipo, pero también especies como el calabacín, la calabaza espagueti o incluso calabazas con fines estrictamente ornamentales.

Diferencias entre la calabaza y el calabacín
La principal diferencia entre la calabaza es que se recoge en verano y también en invierno, mientras que el calabacín es exclusivamente de verano. Si la diferencia entre las dos especies parece obvia, cuando comparamos la mayoría de las variedades, puede llegar confundirnos. ¿Cómo podemos distinguirlas?
La forma: La calabaza tiene forma redondeada, mientras que el calabacín es más aplanado o alargado.
El color: Habitualmente encontrarás la calabaza color naranja, y en otros casos color amarillo, verde, rojo brillante y también azul, por sorprendente que parezca. El calabacín suele ser color verde brillante.
El pedúnculo: La cola que lo une al tallo de la calabaza es duro y claramente anguloso, y cilíndrico y flexible en el calabacín.
La pulpa: Es más fibrosa en la calabaza que en el calabacín.
La calabaza generalmente se cosecha a finales de año, octubre o noviembre, y se recolecta cuando todavía es pequeña, porque pierde su principal característica cuando se alargan demasiado. En cambio, la cosecha del calabacín es a finales de verano, agosto y septiembre.
La calabaza resulta ideal para asar, hacer puré para sopa o quitar las semillas para obtener aceite. Por otro lado, el calabacín es muy sabroso y se cocina solo o con otras verduras a la parrilla, al vapor, horneado o frito. Ambos tienen muchos beneficios nutricionales.
¿Cuáles son los cuidados de las calabazas?
Para saber cómo plantar la calabaza en el huerto, ten en cuanta que vas a necesitar dejar espacio con otras plantas. Pueden alcanzar los 10 metros de longitud, así que asegúrate de darles el espacio suficiente. Apunta estos trucos para que el cultivo de las calabazas sea un éxito:
Las semillas de calabaza se siembran de marzo a junio, pon una semilla por maceta y llena de tierra de siembra. Las macetas se colocan en el interior. Si se riega bien y se mantiene a una temperatura de 20°C, las primeras hojas aparecen al cabo de una semana. Si decides sembrar en el suelo, tendrás que esperar a que termine la temporada de heladas y el suelo esté más templado, es decir, en abril o mayo o en cuanto la temperatura no baje de los 12 °C.
Más o menos al mismo tiempo, puedes trasplantar las plantas en tierra enriquecida con compost.
Esta planta necesita espacio, hay que dejar unos 4m² por planta, en un lugar soleado y en un suelo bien drenado.
Recuerda que debes acolchar cada planta para evitar el exceso de riego.
Al cabo de cinco o seis meses, las calabazas alcanzan su tamaño óptimo, los tallos se secan, las hojas se vuelven amarillas y queda al descubierto el fruto, que madura al sol del otoño. Ten paciencia, es muy importante dejar que las calabazas maduren si quieres conservarlas todo el invierno. Y entonces es el momento de recogerlas; fíjate en el color, pero también comprueba que el tallo está seco, lo que es señal de que está madura.
Si la temporada aún ofrece buenos días, puedes guardarlas en el exterior sobre una mesa al sol.
¿Cuántas veces hay que regar las calabazas?
Sobre el riego de las calabazas, hay que tener presente que debe darse regularmente por el tamaño de las hojas. En verano se recomienda regar cada día, mientras que el resto del año, puede regarse cada 3 días como máximo.
¿Cuánto tiempo dura la planta de calabaza?
Los calabacines y también calabazas son de los vegetales más fáciles de cultivar y por tanto un buen comienzo para aquellos que se inicien en el cultivo y cuidado del huerto. Crece rápidamente, así que tenlo en cuenta al sembrar, para hacerlo en un lugar con espacio suficiente. Suelen sobrevivir hasta las primeras heladas de invierno.

¿Cómo tratar las enfermedades y plagas de las calabazas?
Aunque la planta de la calabaza es vigorosa y fácil de cultivar, puede ser atacada por plagas y ser propensa a atraer parásitos. En primavera, las hojas tiernas de las plantas jóvenes son una tentación para las babosas y caracoles, o los pulgones que se nutren de la savia. Es mejor eliminar estas plagas a mano, para preservar los insectos polinizadores atraídos por las flores amarillas de la calabaza.
Para evitar su aparición, puedes tener en cuenta las siguientes precauciones:
No regar las hojas, y hacerlo a primera hora de la mañana para que las plantas puedan secarse durante el día
Esparcir ceniza de madera con moderación al pie de la planta
Mantén las plantas bien ventiladas quitando algunas hojas, si es necesario, para que el aire circule.
Si a pesar de todas estas precauciones aparecen los primeros signos de que existe algún problema, puede que sea necesario aplicar algún tratamiento. Consulta en tu centro Jardiland España para solventarlo rápidamente.

Usos y beneficios de las calabazas
A principios de invierno las calabazas pueden conservarse durante semanas, si se recogen cuando están maduras y se guardan en una habitación ventilada a temperatura ambiente. Una vez abiertas, las calabazas sólo pueden conservarse durante unos días en el cajón de la nevera, protegidas con un envoltorio de plástico. También se pueden cortar en trozos y congelar.
Como la mayoría de las frutas, las calabazas son ricas en vitaminas C, B9, D y E, además de beta-caroteno.
La provitamina A, esencial para la renovación de las células de la piel y de las mucosas, contribuye al buen funcionamiento de nuestros ojos y retrasa la aparición de enfermedades de la retina. Y, por cierto, da a su carne un hermoso color naranja.
También son ricas en oligoelementos, potasio, zinc, manganeso, cobre, hierro y fibra, y tienen pocas calorías y poco azúcar, al contrario de lo que su sabor podría sugerir.
El aceite extraído de las semillas, rico en proteínas y lípidos, tiene propiedades vermífugas y laxantes y previene la hipertrofia de próstata y la hipertensión.

Diferentes formas de cocinar la calabaza
La calabazas aportan sabor, color y vitaminas a nuestra cocina y se pueden cocinar de muchas maneras, en recetas saladas o dulces, y se pueden adaptar a muchas recetas y creaciones culinarias de probada eficacia. Por ejemplo, sopa, puré, sola o con otras verduras. Se puede comer como patatas fritas o buñuelos, gratinada, como flan o suflé, en pastel dulce o salado, en formato mermelada o como acompañamiento de carnes, etc.