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Si has decidido adoptar un perro de un refugio, vamos a ayudarte a asegurar que tu adopción tenga un buen comienzo. Y para que esto sea posible es fundamental darle la bienvenida a tu nuevo compañero como es debido. Cómo prepararlo todo antes de su llegada a casa, rutinas que debes ofrecerle, prácticas que debes evitar, etc. Toma nota de estos 5 consejos para dar la bienvenida y ganarte la confianza de tu nuevo amigo.

1. Cómo recibir un perro de acogida
Cuando adoptas un perro de un refugio, es normal sentir mucho entusiasmo desde el primer momento. Sin embargo, debido a que el perro no te conoce ni tampoco su nuevo hábitat, es posible que sufra algo de ansiedad hasta que se sienta más confiado.
Para rebajar esta ansiedad inicial y ganarnos su confianza, es fundamental acompañarlos con delicadeza en esta transición:
Instala al perro en un lugar tranquilo de la casa, donde pueda refugiarse durante los primeros días.
Evita pedirle demasiado y deja que se acostumbre a los hábitos de toda la familia a su propio ritmo.
Sin embargo, no lo aísles y asegúrate de que pueda observarte.
Por último, no dudes en sacarlo a pasear un buen rato nada más llegar para ayudarle a relajarse.
2. Rutina para perro recién adoptado
Tu perro se enfrenta a una nueva casa, ruidos desconocidos para él, convivencia con otras mascotas, etc... Como el entorno de tu perro aún no le resulta familiar al llegar, es esencial proporcionarle una rutina tranquilizadora desde el comienzo.

Para eso:
Proporciónale una zona fija para dormir con una cama para perro.
Sírvele la comida a la misma hora y, por supuesto, ofrécele comida de calidad.
Ves acostumbrándolo poco a poco a los ruidos de casa, como el de la aspiradora, el secador de pelo o el timbre.
Organiza sesiones de juego para que se relaje.
Además, proporciónale contacto con otros humanos y animales. A poder ser en un espacio neutral y de forma progresiva y positiva, y aprender a leer su lenguaje corporal para comprender sus reacciones.
3. Cómo tratar a un perro adoptado con cariño y comprensión
Aunque no seamos consientes, aprender o reaprender a vivir en una casa puede llegar a ser un gran trastorno para un perro recién llegado.

Además, ten en cuenta que un perro adoptado de un refugio pueda tener un pasado difícil y sufrir trastornos psicológicos de de comportamiento.
Estos son los comportamientos más habituales en perros de refugio:
Poca higiene y suciedad
No le gusta quedarse solo y es fugitivo, destructivo o ladra en tu ausencia.
No está acostumbrado al contacto y teme a las personas, a sus iguales o a ciertos objetos.
Se niega a que lo acaricien, o incluso a que lo toquen.
Es posesivo y busca proteger sus recursos (canasta, juguetes, comida, etc.).
Ante estos casos, se paciente y cariñoso: algunos trastornos requieren un largo período de rehabilitación.
Consejo Jardiland: Si el comportamiento no deseado de tu perro persiste, no dudes en contactar con un adiestrador o conductista canino, quien podrá ayudarte con técnicas profesionales.
4. Practicar el refuerzo positivo

Si ves que cada vez el perro se siente más confiado y relajado, puedes empezar a enseñarle nuevas habilidades. Le permitirán mantenerse ocupado y subir su autoestima, y también fortalecerá vuestra relación.
Sin embargo, debes tener en cuenta que a veces un perro de refugio puede tardar más en aprender nuevas órdenes. Además, es importante abordar su entrenamiento de forma positiva:
Si tu nuevo compañero es más bien juguetón, ofrécele juguetes para perro como con una pelota por ejemplo.
Si tu perro es goloso, ofrécele snacks para perro para felicitarlo.
Por último, si tu nuevo amigo es afectuoso, dedícale tiempo y abrázalo como recompensa.
En cualquier caso, recuerda que, contrariamente a la creencia popular, entrenar a un perro adulto no es más difícil que entrenar a un cachorro. Sin embargo, la mayoría de las veces puede alargarse debido al período de adaptación.
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5. Pon limites al perro por malos comportamientos

Por último, ten en cuenta que cuando acoges a un perro procedente de un refugio, hay determinados comportamientos que se deben evitar, como por ejemplo:
Sentir pena por él y ceder a todos sus caprichos: ¡aprender las reglas de tu casa no le hará sufrir!
Mantenlo siempre a tu lado: es fundamental enseñarle a quedarse solo.
Desconfiar de él y de sus reacciones: los malos comportamientos de un perro tienen una causa de fondo que debe trabajarse.
Dejar de lado su educación, ¡cada perro tiene su ritmo!
En cualquier caso, evita los métodos basados en el autoritarismo que lleven la relación hacia el miedo y recuerda que un “No” rotundo siempre es mucho más efectivo que una corrección física.
Como has visto, con un perro adoptado de un refugio, ¡paciencia, respeto y cariño suelen ser las palabras clave! Y ahora ya estás listo para darle a tu perro un nuevo comienzo y una segunda oportunidad a tu lado. ¡Gracias por hacerlo posible!
