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Jardín

13 vitaminas naturales para alimentar y fortalecer tus plantas

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Todos soñamos con parterres exuberantes, huertos abundantes o plantas verdes y sanas que realcen nuestros hogares. Pero, ¿y si en lugar de dejar que la naturaleza haga su trabajo, le damos un pequeño empujón con fertilizantes sin químicos? Ya sea que provengan de las tiendas, de nuestra basura o de recetas caseras, ¡aquí hay 13 "vitaminas naturales" para nutrir y fortalecer nuestras plantas!

Confiar en las vitaminas comerciales ricas en nitrógeno

¿Quieres que tus plantas de exterior o de interior se mantengan en plena forma y crezcan más rápido? Entonces, ¡no es necesario recurrir a productos químicos!

Muchos abonos comerciales no contienen productos químicos, como estas tres vitaminas naturales, que son especialmente ricas en nitrógeno y son perfectas para favorecer el crecimiento de tus plantas.


1. Sangre seca, ¡un abono con efecto!

La sangre seca es un abono nitrogenado de origen animal que puedes utilizar en tus parterres ornamentales (rosas, hortensias, laureles, etc.), tu huerto o tus árboles frutales para estimular su crecimiento.

Gracias a su efecto de arranque, favorece el desarrollo de tus plantas en 3 o 4 días a diferencia de otros abonos cuya acción es más lenta.

Para utilizar correctamente la sangre seca, basta con esparcirla en los parterres, al pie de las hortalizas o en el césped en primavera, y luego extenderla superficialmente con una garra o un rastrillo. ¡Resultados inmediatos garantizados!


2. Cuerno aplastado, para una acción prolongada

El cuerno de tierra es otro abono con predominio de nitrógeno que, a diferencia de la sangre seca, tiene una acción progresiva que suele durar un año.

En otoño, mezcla el cuerno del suelo con la tierra húmeda y, preferiblemente, planta arbustos y plantas que vayan a permanecer en el lugar durante varios años.

Es bueno saberlo: Si está pensando en volver a cubrir tu césped, el cuerno triturado ayudará a que arraigue bien.


3. Harina de huesos, para estimular las raíces

Fuente natural de fósforo y nitrógeno, la harina de huesos es ideal para estimular el crecimiento de las raíces de tus plantas, especialmente de las hortalizas, si quieres obtener una cosecha abundante.

En otoño, esparce harina de huesos en el suelo y cúbrelo ligeramente con tierra antes de plantar. Riega para facilitar la acción del abono y ¡ya está!

Consejo: No hay que ser demasiado exigente con el abono nitrogenado. Si se aplica en exceso, puede provocar un desarrollo importante de las hojas, que son frágiles y más susceptibles a las enfermedades.


Recicla tus residuos para hacer abono natural

¿Por qué tirar los residuos a la basura cuando se pueden reciclar de forma inteligente para hacer abono? Colocados en el compost, o depositados individualmente al pie de tus flores, verduras, frutas o plantas verdes, los posos de café, las cenizas o las cáscaras de plátano, hacen maravillas para tus plantas, ¡sin dañar el medio ambiente!


4. Los posos del café, el aliado del humus ácido

Los posos del café son un excelente abono para las plantas a las que les gusta el humus ácido, como los helechos, las hortensias, los tomates y los rododendros.

Gracias a su alto contenido en nitrógeno, fósforo y potasio, estimula el crecimiento de tus plantas y mejora la calidad del suelo, al que aporta energía y nutrientes.

Para utilizarlo correctamente, primero hay que dejarlo secar al sol (en cuyo caso podría enmohecerse fácilmente), y después extenderlo alrededor de las plantas y mezclarlo con la tierra del jardín con una ligera azada. ¡Efecto garantizado!


5. Cáscaras de plátano: el abono para tus rosas

Ricas en almidón, azúcares rápidos, proteínas nitrogenadas y vitaminas A, B y C, las cáscaras de plátano son también una gran vitamina natural, ¡que sería una pena no utilizar en el jardín!

Un primer método consiste en esparcirlas al pie de tus rosales o frutales y rascar ligeramente el suelo para enterrarlas.

Si tienes un poco de tiempo, también es posible preparar un abono líquido con cáscaras de plátano, dejándolas macerar en agua durante 48 horas. Luego sólo hay que filtrar y regar y ¡ya está!


6. Cenizas de chimenea, para potenciar el huerto

Quizá no lo sepas, pero las cenizas de tu chimenea o estufa de leña son especialmente beneficiosas para tus verduras y pequeños frutos, siempre que se utilicen con moderación.

Después de tamizarla y guardarla en bolsas herméticas a cubierto, esparce la ceniza sobre el mantillo a principios de la primavera y tu huerto recibirá un impulso.

Consejo: Si se esparce en exceso, la ceniza puede desequilibrar el suelo y perturbar la asimilación de diversos minerales y oligoelementos por parte de tus plantas. Utilízalo siempre en pequeñas cantidades, a razón de dos buenos puñados al año.


7. Cáscaras de huevo, vitaminas para tus hierbas

Probablemente conozcas las cáscaras de huevo como un excelente repelente de babosas, ya que no les gusta. Pero, ¿sabías también que el alto contenido en calcio, potasio y magnesio de estas cáscaras las hace ideales para enriquecer tu suelo y reducir su acidez?

Para utilizarlos en el jardín, ¡nada más fácil! Tritúralos directamente al pie de las plantas que aprecian el suelo calcáreo, como las aromáticas (ajedrea, romero, tomillo o salvia), o desmenúcelas en el fondo de los hoyos de plantación en primavera, especialmente si planta hortalizas con grandes necesidades de calcio (tomates, coles, zanahorias, remolachas, judías, guisantes, etc.).


8. Hojas de té para oxigenar el suelo

Una vez más, no te apresures a tirar el té a la basura una vez que lo hayas terminado, sino que recupera las hojas de este excelente abono natural, ¡para dar un empujón a tus plantas!

Ricas en nitrógeno, fósforo y potasio, las hojas de té (elaboradas o no), aumentan el contenido de oxígeno del suelo y favorecen la proliferación de lombrices en el jardín. Entonces, ¿por qué privarse de ellos?

Para utilizarlas correctamente, basta con dejar las hojas de té en una jarra de agua y luego utilizarlas para regar las plantas. También puedes colocar las hojas de té directamente en el fondo de tus macetas o plantas verdes, además de tu abono habitual.


9. Cocinar el agua para que las plantas estén sanas

He aquí otro abono natural cuya eficacia está demostrada. Nos referimos al agua para cocinar, por supuesto. Ya sea para cocinar pasta, arroz o verduras, el agua contiene muchos nutrientes, vitaminas y minerales que son esenciales para el correcto desarrollo de las plantas.

La única recomendación es que no se añada sal a los alimentos mientras se cocinan en el agua, ya que el sodio es uno de los minerales que afectan negativamente al crecimiento de las plantas. Además, nunca viertas agua de cocción hirviendo sobre tus plantas, ya que puedes quemar sus raíces.


10. El agua del acuario, un cóctel explosivo de nutrientes

No tires el agua de tus acuarios cuando la cambies, ¡úsala para regar tus plantas! Cargado de nutrientes como restos de plantas, heces de peces o pequeñas algas... es también un cóctel rico en calcio, nitrógeno, fósforo y oxígeno y es ideal para tus plantas, al igual que tus plantas verdes que no florecen, ¡o sólo un poco!

Consejo: También puedes sumergir los esquejes directamente en el acuario para que crezcan mejor.


¡Haz abono casero!

Las recetas de la abuela están de moda. Y menos mal, porque hay muchas formas de hacer abonos caseros que son 100% ecológicos. Sólo tienes que seguir la guía.


11. Estiércol de ortiga, abono natural e insecticida

Especialmente útil en el huerto para reforzar el crecimiento de las hortalizas de hoja, como la lechuga, los puerros y las espinacas, el estiércol de ortiga también es conocido por proteger las plantas de ciertas enfermedades y es también un potente insecticida natural.

Su preparación no es muy compleja:

  • Basta con picar 1 kg de ortigas jóvenes sin semillas y macerarlas en 10 litros de agua a una temperatura de unos 18 °C durante unos 15 días.

  • Sólo queda filtrar el puré más o menos fino, según prefieras esparcirlo con una regadera o un pulverizador.

Es bueno saberlo: En el jardín, es mejor utilizarlo en primavera, cuando las plantas están en pleno crecimiento, o al final del verano, cuando las plantas están acumulando sus reservas de invierno.


12. Té de compost, una vitamina con múltiples propiedades

¿Lo sabías? Algunos compostadores ofrecen ahora sistemas para recoger el té de compost, un líquido rico en materia orgánica. Utilizado para regar tus plantas de exterior e interior, las protege de las enfermedades, mejora la estructura del suelo y lo hace menos compacto.

¿No tienes tu propio cubo de compostaje? Que no cunda el pánico.

  • Coloca el compost bien descompuesto en una bolsa de lona y remójalo en un cubo de agua de lluvia durante al menos una semana, teniendo cuidado de remover la mezcla regularmente para airearla.

Consejo: para que la mezcla sea aún más eficaz, puede añadir extractos de algas, emulsiones de pescado o ácido húmico.

13. Estiércol de consuelda, ¡el amigo del jardinero ecológico!

Gracias a sus enormes raíces que extraen una gran cantidad de nutrientes de las profundidades del suelo, la consuelda es la amiga del jardinero ecológico. Utilizado como abono, estimula la floración de las plantas, como los arbustos de flor, y puede utilizarse sin miedo en la base de los arbustos de frambuesas, fresas, grosellas negras o rojas, al principio de su crecimiento.

Si no eres un jardinero experto no te preocupes. La preparación del purín de consuelda es muy fácil de hacer:

  • Después de cortar las plantas de consuelda a menos de 5 cm del suelo, córtalas en trozos gruesos y colócalas en un recipiente no metálico

  • Añadir 10 litros de agua (preferiblemente recuperada) por cada kilo de consuelda, y dejar macerar, removiendo la mezcla de vez en cuando

  • El abono líquido está listo para su uso cuando casi no hay burbujas, después de unos 15 días en verano, o 1 mes en invierno.

Lo único que hay que hacer es diluir el purín a razón de 1 litro de purín en 10 litros de agua antes de utilizarlo.

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Como habrás podido comprender, para desarrollarse bien, mostrar hermosas flores o frutos y no sucumbir a enfermedades, tus plantas necesitan a veces un pequeño impulso. Sobre todo, destierra los abonos químicos que destruyen la vida microbiana y empobrecen el suelo y opta por las vitaminas naturales, que son tan fáciles de encontrar en las tiendas o en nuestros contenedores como de hacerlas tú mismo.